Los niños, nuestro ejemplo.

En la adultez los seres humanos olvidamos el objetivo principal de la vida, LA FELICIDAD, propósito principal de todo ser, cuando somos niños vivimos para ser felices, pensamos en hacer cosas que nos llenen de alegría y satisfacción, cuando las cosas no resultan simplemente seguimos adelante, para de nuevo ser felices, vivimos en el AQUÍ Y EL AHORA, enfrentamos nuestros miedos con facilidad porque no nos importa el que dirán, ni que pasara, ni pensamos en el futuro, solo vivimos el momento.

Al crecer olvidamos la importancia de este objetivo, supervaloramos cosas como las marcas de ropa, el carro, que celular tenemos, los sitios que frecuentamos o simplemente lo que podemos o no comprar y poseer, vivimos siempre pendientes de lo que nos falta conseguir, y nos olvidamos de lo que ya tenemos; capacidades, valores, habilidades y competencias, a veces apocadas por miedos y paradigmas, requerimos abrir nuestros ojos a lo que es realmente importante preguntarnos ¿para qué vinimos al mundo? ¿cuál es el objetivo de nuestra vida? ¿estoy dando lo mejor de mí? ¿puedo hacer algo más? ¿podría hacer algo diferente? de la reflexión y las respuestas que encuentres puedes generar cambios para el resto de tu vida.

El liderazgo, la motivación y una buena actitud como iniciadores del cambio personal y social es lo que hemos olvidado de nuestra infancia, Permite que tu niño interior se exprese, florezca, juegue, se divierta, ame y sea feliz.

“Si viéramos el mundo a través de los ojos de un niño, veríamos el mundo con nuevas oportunidades para aprender.”

Los niños, nuestro ejemplo.