¿Aún crees que las emociones no son importantes en la búsqueda de empleo?
Todo comienza con la ilusión de conseguir un nuevo trabajo, cuando se empiezan a enviar hojas de vida y a esperar que alguien llame, viene la incertidumbre y la ansiedad, en algunos casos al no recibir respuesta, viene la frustración y la tristeza y si se continúa así por mucho tiempo llega la desesperación y por último la desesperanza y la depresión.
En caso de recibir respuesta, asistes a las pruebas y entrevistas, generando de nuevo expectativas, ilusión y ansiedad y si no te vuelven a llamar regresa la decepción, en esta ocasión acompañada de la culpa, ¿Que habré hecho mal?, este proceso puede repetirse en innumerables ocasiones hasta el momento de conseguir el empleo.
Aprender a gerenciar y canalizar tus emociones, puede transformar esta experiencia convirtiéndola en un proceso de crecimiento personal.
Ten presente, que la ansiedad, la culpa y la frustración pueden afectar tus entrevistas laborales y perjudicar tus resultados, al mismo tiempo que pueden nublar tu mente y no permitirte ver otras opciones.
Recuerda que lo único que realmente puedes controlar, es a ti mismo.

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